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sábado, 27 de junio de 2015

El rechazo

Muchas veces nos acobardamos cuando vamos a lanzarnos a hacer algo para lo que creíamos que estábamos preparados como cuando vas a pedirle salir al chico o a la chica que te gusta, cuando vas a presentarte a una prueba importante, cuando vas a pedirle a tus padres algo para que te dejen hacerlo, cuando te apetece hacer algo un poco fuera de lo cotidiano delante de todo el mundo y demás. 
A veces nos echamos para atrás en el último momento por miedo a que nos digan que no o se puedan llegar a reír de nosotros por cómo lo hemos hecho o por nuestras ocurrencias, es decir, por miedo al rechazo. Pero lo que tenemos que comprender es que el rechazo forma parte de todo, nosotros mismos también rechazamos aquello que no nos gusta, es lo más natural del mundo entero y no por ello hay que dejar de hacer todas esas cosas que de repente un día se nos metieron en la cabeza, si a las personas con las que estás no aprueban eso pues ya aprobarán otras cosas porque ellos no van a tener las mismas ideas y gustos que tú. Además, ¿quién dice que no les vaya a gustar? No lo sabrás nunca si no lo haces porque "el no ya lo tienes" y es completamente cierto, a lo mejor descubres que esa persona también estaba deseando que se lo pidieras o que cantar es lo que mejor sabes hacer y tienes una voz increíble o que aquella idea de "bombero-torero" que se te ocurrió una vez es el comienzo para pasar un rato inolvidable... ¡QUIÉN SABE! Por eso nunca, NUNCA, hay que echarse para atrás en aquello de lo que alguna vez estuviste seguro dentro de tu cabeza pero que después de darle muchas vueltas ya no lo tenías claro. 
Lánzate, sin miedo, quita esa vergüenza que es como una cadena que no deja de tirar de ti en dirección opuesta al lugar al que quieres llegar, la vergüenza está hecha para otras cosas no para dejar de hacer lo que quieres. ADELANTE...

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