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sábado, 16 de mayo de 2015

Soñadores.

Todos, absolutamente TODOS tenemos un soñador dentro de nosotros, hasta el profesor más estricto de Física (es de la persona de la que yo menos sueños espero). Lo que pasa es que la mayoría lo reprime y no le deja salir casi nunca; este sí que es un gran problema. ¿Que por qué lo hacen? Pues no tengo ni idea, aunque podría decir que es porque no lo ven práctico y digo yo: ¿para qué quieren que toda su vida gire en torno a lo práctico? Esa sí que es una buena pregunta para la cual (después de mucho pensar) no le encuentro respuesta. 

Yo por mi parte prefiero dejar que mi soñadora salga cuando quiera, aunque es verdad que muchas veces hay que poner algún límite; porque está bien dejar que corra, pero tampoco debemos vivir en un castillo en las nubes. Eso sí: nada de dejarla encerrada eternamente porque puede acabar marchitándose y eso lo único que viene a decir es que pierdes una parte muy importante de tu ser y te conviertes en una especie de máquina únicamente práctica para trabajar y a veces ni para eso. Sí, así de triste es.
Es mejor soñar y sacar de esos sueños tus inquietudes y hacerlas realidad para seguir teniendo ilusión y amor por la vida y lo que pueda traerte nuevo, estar abierto a nuevas cosas y no rechazar ningún tipo de conocimiento por muy desconocido que te sea al principio. 

La gente que nos menosprecia (a nosotros los soñadores) lo hacen porque llevan al suyo marchito o apagado por haberlo mantenido inutilizado tantísimo tiempo y en el fondo lo que quieren es que vuelva a renacer, pero a veces es tan difícil hacerlo que por pura inercia lo dejan como están e intentan limitar excesivamente a los que nosotros tenemos libres, sin barreras, para que se sientan un poco menos insignificantes ante nuestra gran capacidad de soñar, de querer más y de disfrutar lo máximo, porque aunque parezca mentira, los que apagan su yo soñador acaban teniendo una vida tan monótona que cuando se dan cuenta ya no pueden hacer nada y eso les conduce a la frustración. 

¿Un ejemplo de la vida real?
Fácil. Los políticos. No hay más que explicar. 

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