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jueves, 18 de diciembre de 2014

Primera nevada.

El pasado puente de Diciembre toda la familia (abuelos, tíos, primos, padres y hermanos) fuimos a un pueblecito al lado de Villanueva de Cameros, el Pradillo. Nos habían invitado una familia amiga de la nuestra. Cuando ellos eran más jóvenes, el marido había estudiado casi toda la carrera en casa de mis abuelos, por lo que había acabado siendo como uno más de la familia. Además de todos nosotros (que somos bastantes) también estaban invitadas dos familias más que eran amigos de carrera de Rafa (el marido de la casa) y mi tía Vanessa, así que el fin de semana se venía venir como una gran reunión familiar. 

Yo iba un poco asqueada porque en verdad no me apetecía absolutamente nada: no entendía porqué teníamos que ir ABSOLUTAMENTE TODOS siendo ellos los que querían verse. Además si iba me perdería un intensivo de acrodanza al que quería ir desde hacía tiempo. En resumen, todo estaba en contra de este viaje demasiado precipitado y a lo loco. Al final, por supuesto, fui. Fueron 3 largas horas de viaje (las cuales me las pasé durmiendo). Así que cuando llegamos yo estaba recién despierta, con un humor de perros y encima había comenzado a nevar y no tenía pinta de parar (no es que no me guste la nieve, pero no llevaba ropa para tanto frío).

Primero fuimos a ver las cabañas en las que nos íbamos a quedar a dormir nada más que una noche; eran geniales, el sitio se llamaba "Paraíso Rural". Estaba en la ladera de una montaña, había muchas cabañas juntas, todas de madera, cada una con 2 habitaciones, un baño, un salón y un enorme sofá-cama. Nos habíamos repartido entre 3 cabañas, en total éramos 18.
Después de dejar las maletas en las cabañas fuimos a la ENORME casa de Rafa, Sonia y sus tres hijos: Paula, Elías y María. La casa sí que era bonita, enormemente grande y para mi gran asombro la habían construido ellos mismos; casi toda entera era de madera, típica casa de invierno pero a la vez muy bien decorada y con mucho gusto. 

Cuando llegamos a la casa nos recibieron con besos y abrazos, estaban allí mis primos de Alicante que habían llegado el día anterior y se habían quedado a dormir.
Para mi sorpresa los 3 niños eran la cosa más cariñosa del mundo entero, igual que su padre y su madre. Enseguida mis primos, emocionados por nuestra llegada, me cogieron y comenzaron a enseñarme la casa y a contarme todo lo que habían hecho la noche anterior, pero yo no sonreía mucho hasta que mi prima más pequeña me abrazó y me dijo que se alegraba muchísimo de tenerme allí y entonces comencé a relajarme, aunque sin dejar de pensar en lo que me estaba perdiendo en Madrid.

Al rato llegaron mi madre, mi tía y mis hermanos con el más pequeño de los primos que venían en otro coche. Mi madre, que le encanta hacerme rabiar, empezó a intentar darme besos y abrazos diciendo "lo estupendamente que nos lo íbamos a pasar" y yo como pude me deshice de tanto cariño vacilón con una mala cara y corrí al piso de arriba con todos los niños.
Cuando ya estuvimos todos reunidos en la casa y listos para salir, fuimos de tapeo a un bar cercano y al restaurante del hotel/motel de Pradillo. Nuestra siguiente parada fue el Club Náutico de Pradillo donde había un bar en el que supuestamente nos darían algún bocata, uno que nunca vi.
Aquí fue la segunda vez en la que mi madre quiso abrazarme con sus características puyitas, pero al volver a ponerle mala cara me dio un ultimátum como aviso y yo haciendo uso del "arte del escaqueo", cogí a las chicas y nos fuimos fuera con la nieve, a hacer fotos y a reírnos un rato. 

Cuando quisimos volver a casa (con el estómago un poco vacío) cogimos los coches, pero en el poco tiempo que habíamos estado en el Club Náutico, la nieve había estado cuajándose en la carretera que además era en cuesta arriba. Los dos primeros coches subieron sin ningún problema, pero los otros 3 coches que íbamos detrás no tuvimos tanta suerte y nos quedamos un poco tirados en medio de la nieve. FAIL. 




*FIN DE LA PRIMERA PARTE...SIGUIENTEEE!!!!!

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