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jueves, 18 de diciembre de 2014

Primera nevada II.


Cuando ya por fin llegamos a casa eran las 17.00 y aprovechamos para hacer una comida-merienda. Las dos niñas, Paula y María me habían pedido que les enseñase algún truco o ejercicios para sacarse la apertura frontal de piernas ya que su profesora de baile les había puesto como reto tenerla para Junio; cuando acabamos no teníamos nada interesante para hacer así que cogimos el Cluedo y comenzamos a jugar incluso con los más pequeños, pero acabamos aburriéndonos y dejamos la partida a medio terminar.
Paula propuso jugar al Just Dance y a pesar de que a mí no me apetecía nada bajé un rato y eché un bailecito. Cuando nos cansamos mi prima Jimena, María y yo nos subimos a la habitación de los niños donde estaban haciendo el loco, cuando se fueron nosotras comenzamos con las nuestras.



Un rato después aparecieron Elías y mi hermano gritando CHOCOLATE!!!!!!! 

Se llevaron la bronca del siglo por montar tanto escándalo, pero ha sido uno de los mejores vídeos que he grabado en todo el fin de semana.
Después de toda esta locura en la habitación, la continuamos en el baño donde nos pusimos a bailar (en el baño hay altavoces).
Al rato, nos llamaron para que bajásemos a ver un documental de Mauritania donde vivían unas familias a las que estaban ayudando nuestros anfitriones mediante una ONG que ellos mismos habían montado. Cuando acabó, los mayores de la familia se fueron a cenar por ahí y nosotros nos quedamos con tooooooooodos los niños. 
Tomamos pizza y mini-hamburguesas.
Al acabar, recogimos, limpiamos y les puse la peli del Rey León para mantener calmada a toda esa jauría de niños, pero al acabar comenzó la revolución. Como ya estoy acostumbrada a estas cosas, les volví a sentar a todos y puse vídeos de música, risa...así al menos la casa seguía en pie. 

Cuando llegaron los padres de cenar, los más peques se metieron en la habitación de Elías y ahí se quedaron hasta que nos fuimos. Mientras, nosotras estábamos en la habitación de Paula viendo una demostración de cómo bailaba claqué.
Al final, entre unas cosas y otras, nos fuimos a las cabañas sobre las 3.00 de la mañana.
En cada cabaña cabíamos 6 personas; a mi hermano y a mí nos tocó dormir en la de mis abuelos con mi tía y mi primo en el sofá-cama que, sinceramente, no me daba mucha confianza y con razón, porque hubo un momento en el que me fui a tirar para tumbarme y casi me convierto en un sándwich, pero quitando este pequeño incidente, después de una buena ducha calentita caí rendida enseguida. 

Al día siguiente fui la última en levantarme y me hubiera quedado más tiempo en la cama de no haber sido que mis primos entraron en la cabaña fríos como el hielo a despertarme con "besos y abrazos" así que no me quedó más remedio que levantarme y vestirme e ir a buscar mi desayuno haciendo un tour por todas nuestras cabañas. 

Cuando llegamos a la MEGACASA estaban todos listos y después de unas cuantas fotos nos pusimos en marcha. El viaje a la bodega fue larguísimo, pero yo iba en el coche con mis tíos y mis primos cantando y haciendo fotos, así que el viaje se hizo más ameno. Hicimos la primera parada en la cual yo pensaba que nos quedaríamos, pero no, no era ahí donde íbamos a comer ni lo que íbamos a visitar así que volvimos al coche y comenzamos otro pequeño viajecito hacia la bodega. Cuando llegamos había una mujer esperándonos para enseñárnosla. Resulta que es la única en la que el proceso de embotellado del vino y su tratamiento se sigue haciendo manualmente. Después de toda una vuelta por los bloques de la bodega subimos al restaurante. Por supuesto la comida se alargó una eternidad, cuando ya todos acabamos comenzamos a despedirnos prometiendo volver a hacer otra quedada y después de muchos besos y abrazos, cogimos el coche y nos fuimos pa' Madrid.







HANDSTAND IN THE SNOW!!!!!









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