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sábado, 2 de agosto de 2014

Pensamientos.

Los hay de todo tipos: buenos, malos, divertidos, aburridos, tristes, alegres... Está claro que nosotros somos dueños de lo que pensamos menos cuando dejamos volar la mente: ahí nadie puede controlar lo que piensas y la verdad es que es genial para desconectar de todo y dejar volar tu "yo" a otro mundo completamente ajeno al que estás viviendo. Muchas veces es lo que nos sirve para evadirnos y olvidarnos de los problemas y ser algo que te gustaría ser dejando volar libre tus pensamientos.
A mí, por ejemplo, me encantaría volar lejos lejos lejos cuando hay algo que de verdad me agobia y me gustaría deshacerme de ese problema o persona o lo que sea que me esté incomodando, pero obviamente no puedo así que lo que me queda es soñar despierta e imaginarme otra historia, otra situación y otro mundo en general. 
Todo el mundo tiene un "yo" interior que sólo conoce la propia persona y al que, desde mi opinión, deberíamos prestar más atención, tener un poco más de tiempo para nosotros mismos y vivir más tranquilamente de lo que normalmente lo hacemos: la vida cambiaría muchísimo.  Estoy segura. 
Desde mi punto de vista, además, es una de las pocas cosas que no tiene un lado malo, aunque claro, tampoco se puede vivir de sueños e ilusiones, hay una realidad que es la que debemos vivir. Pero el bienestar que se siente al relajar la mente es incomparable hasta para cuando duermes porque eres consciente de que estás relajado. 
Por eso hay que tener tiempo para el relax de tu cabeza/mente. Se vive más tranquilo porque todo en la vida tiene un límite y cuando se traspasa un poco hay que dar marcha atrás, relajarse y volver a empezar.

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