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domingo, 19 de enero de 2014

Una pequeña historia sobre lo que es la amistad.

Algunas veces a los niños más pequeños se les suele decir eso de la metáfora de que los bebés vienen de las cigüeñas para evitar contarles lo de "la semillita de papá se planta en la tripa de mamá..."etc. 
Pues bien, precisamente esta historia es sobre las cigüeñas que llevan los bebés a sus mamás. ¿Quién hace esos bebés? Porque está claro que no son las propias cigüeñas, yo sé quienes son: las nubes, ¿quién si no? Esa es la razón por la que los bebés son siempre tan suaves y blanditos al principio. 
Cada nube tiene su propia ave compañera que es la encargada de llevar al pequeño ser a sus respectivas familias. Todas las nubes y aves están unidas por una amistad muy antigua ya que desde que nacen se las junta para que durante toda la vida realicen este trabajo juntas. 
Entre todas estas parejas hay una que es muy especial formada por una nube un poco más oscura y una cigüeña bastante graciosa, ambas tenían el corazón más grande del cielo entero, el único problemilla es que la nube hacía los animales más dañinos, por decirlo de alguna manera, por ejemplo: cocodrilos, tiburones, puercoespines, carneros, anguilas... En cambio todas las demás hacían los animalitos más entrañables como: perritos juguetones, gatos cariñosos, ovejas esponjosas...
Como es normal a veces la pobre cigüeña miraba a las demás parejas con cierta envidia ya que ellas nunca llegaban a recoger a la cría en las condiciones en las que ella llegaba. Una vez incluso llegó con todas las alas y la cabeza llenas de púas de un erizo o con grandes mordeduras de algún tiburón; esto le hacía sentir un poco mal a la nube, que intentaba con toda su buena intención hacer los animales menos dolorosos posibles para que su amiga no sufriese tanto, pero un día cuando la cigüeña llegó otra vez dolorida de su entrega, vio que su compañera estaba fabricando una pequeña piraña y al ver lo que se le podía venir encima voló a otra nube. 
Como es normal a la pobre fabricadora más oscura esto le sentó fatal y se enfadó tanto que comenzó a tirar rayos a cualquier lugar sin importarle nada, cuando esa ira ya se hubo pasado, se fijó en lo que estaba haciendo su ex amiga y descubrió que ya llevaba un saquito con alguna cría dentro; pero para su sorpresa la cigüeña voló directamente a ella y abrió la bolsa que llevaba enseñándole a la triste nube lo que en realidad había: eran protecciones de todo tipo que la otra le había fabricado para que cuando tuviese que realizar las entregas no llegase tan malherida. 
La nube oscura sintió tal alegría que hizo volver a brillar el sol inmediatamente y a partir de ese momento siguieron trabajando las dos juntas haciendo cada día esa amistad que las unía más fuerte y duradera que nunca. 

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